Vintage Box Table

No hay nada como meterse de cabeza en el garaje y el trastero para recuperar cosas olvidadas. Ademas de reavivar muchos recuerdos que nos hacen reír, emocionarnos y también soltar alguna lagrimita, nos reencontramos con objetos que necesitan una nueva vida, una oportunidad de lucir como nunca y algunos de ellos se lo merecen. 

No creais que me meto todos los días a ordenar el trastero pero una vez al año al menos no hay mas remedio porque quien mas y quien menos va dejando su demomentolodejoahíyyaveremos y ahí se queda.

Pues del garaje ha salido una caja que hay que ver las vueltas que ha dado desde que vino de California con un equipo láser dentro. Tengo que reconocer que me gustó mas el continente que el contenido y ha durado mas! porque el láser a los 4 años de funcionamiento, justo cuando acabábamos de pagarlo hizo plof y adiós! 

Pero volvamos a la caja, que en realidad son dos, de las que solo he rehabilitado una, la mas pequeña, aunque de pequeña nada porque es un cubo de unos 75 cm de lado, formada por dos partes que se cierran mediante unos herrajes muy curiosos.

Había pensado muchas veces que hacer con ella pero no me decidía y quedó en el trastero pero esta vez ha salido de allí para mudarse al salón transformada en mesa de centro en la que he metido las mantas y almohadones de los sofás que ponemos en invierno. Era de un azul terrible que no me pegaba con nada y decidí darle un lavado de cara.

Ese azul no iba a desaparecer así como así  y además la superficie era rugosa y como plastificada, no tuve mas remedio que dar dos capas de esta maravilla todoterreno que compré en Leroy Merlin y al que me he aficionado porque es una base estupenda. Primero pinté todos los bordes con cuidado de no manchar el metal de los bordes y de los herrajes. Que por qué no he usado cinta para taparlos? pues porque la última vez me costó horrores despegarla, no salía entero ni un centímetro y como no había prisa decidí hacerlo con paciencia, si ya se, bueno con mucha paciencia, lo reconozco, pero hasta que no encuentre otro tipo de cinta no me la vuelvo a jugar. Solo la gasto para tramos pequeños.

Tras dar la imprimación y dejar secar toda la noche … de buena mañana volví al garaje, al que después de seis días trabajando en él, hay que ver el cariño que le he cogido. 

Empecé a pintar con una mezcla de pintura blanco algodón y color marfil, dejando secar bien cada cara de la caja.

Esto iba viento en popa y comparando la base y la tapa, desde luego que había ganado con el cambio. Cuando pasas tantas horas trabajando con un objeto, es inevitable imaginar los posibles resultados. A mi se me ocurren las cosas sobre la marcha, y así fué cómo decidí que llevaría algunas rayas. 

Ese color me recordaba al de los antiguos sobres de correo, quizá unas rayas rojas combinarían bien. Esta vez si que usé cinta de carrocero, no me puedo fiar tanto de mi pulso verdad? jajaja

Le di unos brochazos y retiré la cinta enseguida ya que la pintura plástica se seca rápido y si esperamos, al quitar la cinta se llevaría la pintura detrás.

Ya tenía mi raya pintada de color rojo chic, ahora tenía que hacer lo mismo es tres de sus caras y dejar secar.

Al día siguiente volví al garaje y pensé que faltaba algo … quizá mas rayas? pues si, haría dos finitas una a cada lado de la central.

Ya tenía pintada la mitad de la caja y me gustaba el resultado, ahora quedaba la otra parte con la que seguí los mismos pasos.

Y entre paso y paso, fui a la ferretería a por estas estupendas ruedas, taladré la base, me encanta taladrar! jajaja a mis vecinos no creo, y atornillé bien a la base. Dos de las ruedas tienen freno por lo que hay que tener en cuenta que el pedal del freno quede a la vista fuera de la caja. 

Una vez hechas las rayas dibujé unas letras con lápiz y las rellené con rotulador y una pasada de la misma pintura de las rayas. 

Y le añadí dos franjas, una arriba y otra abajo, usando el mismo método de la cinta carrocera. Solo quedaba juntar las dos partes y subirlo a casa! 

Estaba muy contenta con el resultado! mirad el antes y el después del pintado.

Como os he dicho las ideas se me ocurren sobre la marcha y así fue como mientras empujaba la caja por la rampa de camino a la casa, decidí añadirle algunos detalles, unas etiquetas antiguas de viajes serían perfectas para mi caja, le darían el aire que deseaba que tuviera entre industrial y vintage.

Ale, a buscar, imprimir, recortar, pegar sobre cartulina gruesa y con cinta de dobre cara adherir a mi caja de viaje.

Dedico la mesa de centro/caja a mi papi, amante de los viajes. He puesto su cámara de fotos sobre ella y una imagen suya de cuando era niño, hecha en La Habana, ciudad donde vivía  y en la que pasó su juventud.  Este rincón va por ti papi!

Aprovecho para enseñaros mi cartera, me encantó desde que la vi en una tienda a la que entré por pura casualidad. 

Como siempre, espero que os haya gustado mi trabajo.

Hasta pronto!

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