Un inolvidable día de verano en el Priorat

Ayer hicimos una excursión al Priorat, comarca de la provincia de Tarragona. El motivo principal de nuestro viaje era hacer una visita a nuestros queridos amigos Anna y Jordi. Tengo que decir que hemos pasado un día inolvidable.

La comarca del Priorat se encuentra en el sur de Cataluña, en el interior de las tierras de Tarragona. Es un pequeño país a caballo entre el Campo de Tarragona y Tierras del Ebro. 

Situada entre la Sierra de Montsant  y el conjunto formado por la Mola de Colldejou, la Sierra de Llavería y la Sierra Santa Marina la comarca es de un relieve accidentado y los valles del río Siurana y sus afluentes Montsant y Cortiella conforman su agreste geografía.

La vegetación natural está formada por encinas salvo en las montañas de Prades y la sierra de Monsant, pobladas en su cara norte por robledal de quejigo y carrascal. 

Tierra de indómitos riscos y roquedos, de escondidas hondonadas y frescos barrancos, de limpios riachuelos, bancales y campos soleados y bien cultivados. Tierra de empinados viñedos, actividad económica de gran importancia en la comarca, que da vinos con dos denominaciones de origen propias, la DOC Priorat y la DO Montsant.

La DOC Priorat, la más antigua, fue establecida en 1954 y agrupa los territorios que pertenecieron al dominio del prior de la cartuja de Escaladei y la mayor parte de los suelos de pizarra de la comarca que aquí es conocida con el nombre de “llicorella”. Actualmente, la DOC Priorat se ha ganado un lugar entre las grandes zonas vinícolas del mundo.

La DO Montsant, la más joven, se constituyó el año 2001 y cuenta con 2.006 ha de viñedos comprendidos dentro de una extensión de 35.676 ha. Agrupa la antigua subdenominación Falset de la DO Tarragona y abraza también una pequeña franja de la comarca de la Ribera d’Ebre.

La localidad donde viven nuestros amigos, rodeada de imponentes montañas, es de una belleza inigualable por su singularidad, gozando de una posición privilegiada, encaramada a un risco que domina los estrechos valles creados por dos ríos que confluyen a sus pies y que pasan por los tres ojos del magnífico puente románico.

La arquitectura popular en algunos casos se me antoja florentina, nadie diría que estamos en Tarragona sino en plena Toscana, con esos estarcidos y adornos florales en sus fachadas y ménsulas, esas arcadas en las plantas más altas de las viviendas y esas terrazas que ganan espacios imposibles sobre otras construcciones para asomarse a la agreste naturaleza circundante.

Hay casas señoriales llenas de encanto. Casas de piedra que aprovechan el risco donde se apoyan y se deslizan sobre sus empinadas vertientes, creando edificios de varios pisos, cuya entrada principal queda en las plantas mas altas y cuya estructura baja como una cascada ciñéndose, moldeándose  y agarrándose a las rocas verticales, son auténticas casas colgantes. Ha sido nombrada como la Nueva York del Priorat por el escritor Josep M. Espinàs en su obra “Viatge al Priorat”.

Calles empinadas y estrechas que nos traen la sombra que tanto se agradece en un día de verano.

Rincones llenos de encanto y fuentes de agua fresca salpican el itinerario hasta lo mas alto de la colina.

El campanario de su iglesia parroquial, consagrada a San Juan Bautista, sobresale apuntando al cielo, techo de un azul infinito de la singular localidad.

Me llama la atención la calle llamada “el carrer que no passa” (la calle que no pasa), una calle sin salida situada en una subida con un antiguo portal de entrada. 

No pudimos ver la localidad de noche pero me consta que se han instalado unas luces de sodio, anaranjadas, que llenan la noche de vida iluminando casas y calles del lugar.

En cuanto a la gastronomía del Priorat me remito a lo escrito por Mariona Cuadrada en su prólogo del libro “Priorat a Taula” de Minerva Pi Arbonés y que aqui transcribo vía el portal http://www.turismepriorat.org

Guisos fieles, sin adjetivos, procedentes de unos fogones cálidos, lejanos: conejo, caracoles, salsas, setas y, aún más, níscalos de la sierra de Montsant, extracto concentrado de la potencia de la tierra; “truites en suc” (tortillas en salsa), bacalao y restos antiguos de atún salado. Los “romescos” (salsa a base de frutos secos y un toque de vinagre y aceite), marca de una cocina. Sopas, caldos y cocidos, área de confluencia de la mejor despensa. Y siempre, la presencia del vino, intenso, manchando la comida con su punto agradablemente áspero.

Los dulces, símbolo indiscutible de hospitalidad y bienvenida, delicia de la cual podemos presumir con orgullo los habitantes del sur, legado de otros pueblos, desde los romanos hasta los árabes: “orelletes” (pasta de sartén), las tortas o los “trossets” (masa de torta espolvoreada con azúcar), el perfume de anís en grano y coriandro, heredado de generación en generación. Los “cócs ràpids” (bizcocho rápido), el membrillo, el pan de higos que nos reencuentra con la totalidad mediterránea. La almendra que configura todo un tratado de pastelería: “panellets” (pastelillos de pasta de almendra), barretets” (merengue con frutos secos), garrapiñadas. Y para el final, el descanso de los vinos rancios, viejos, generosos, resúmen de un mundo pequeño y espléndido.

Nuestros amigos han sido los perfectos anfitriones y nos han hecho pasar un día inolvidable. Anna ha preparado una exquisita comida, demostrando una vez más sus buenas dotes culinarias, también nos ha obsequiado con unos dulces como el engrunat y la coca de vidre y una preciosa tarta, todo elaborado por ella misma. Estos son algunos de los deliciosos entrantes.

Y esta la estupenda y refrescante tarta de piña y coco que no pudo esperar a ser fotografiada! Lamento no haber fotografiado los deliciosos creps rellenos y gratinados y una tiernísima carne con salsa de las setas recogidas por ellos mismos esta temporada.

Hemos paseado por la localidad y también hemos hecho una visita a su huerto, al que dediqué no hace mucho una entrada en este blog y nos vamos cargados con una cesta de productos ecológicos que Jordi mima a diario, junto con un precioso almohadón de patchwork y un gracioso delantal con el bonito detalle del bordado de la palabra BlauKitchen. Anna no solo eres una excelente cocinera sino que coses y bordas detalles preciosos, que sensibilidad la tuya. Gracias por tu amistad.

Hemos vuelto a casa con la satisfacción de haber pasado unas maravillosas horas juntos, entrelazando los paseos con la animada charla y las risas y sintiéndonos mucho mas cerca de ellos que nunca.

Gracias por este inolvidable día queridos y estimados amigos, gracias por acogernos en vuestra casa, os espero pronto en la mía.

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